Skip to main content

Sesión 13 - 13/01/24

Los protagonistas se reúnen con el resto de los líderes y les explican el desafortunado "accidente" de Herd, así como la muerte de Thorald y sus hombres, quedando así extinta la línea familiar de Flameheart. Los demás líderes se lamentan, pero el tiempo corre y continúan los avances hacia Eden.

A medida que los líderes de las casas se acercan, más sufren y se debilitan. Todo apunta a los efectos de las piedras de sangre de los Dioses. Los protagonistas parecen ser inmunes tras haber cortado sus lazos con Lilith por lo que continúan avanzando.

Cuando llegan al castillo, Theron les acompaña gracias a no haber utilizado el poder de los Dioses antes. Este detecta energía de sus hombres, de su familia. Al avanzar encuentran un portal que lleva hacia el laboratorio. En esta sala están dos hombres de Fastbord atados y torturados en el los pilares del portal para mantenerlo, así como Crow delante de la horrible máquina que convirtió a Lilith en lo que era. Aquí Crow explica sus intenciones a los protagonistas. Agradece enormemente a Lilith y reconoce que es como él, un alma envenenada por la oscuridad de los Dioses. Por esto, Crow quiere devolverle su agradecimiento creando una enorme piedra con la sangre restante y que ha podido acumular. Cuando deje todos sus poderes a la piedra, erradicará a todos los que estén corruptos y les liberará de su maldición. En ese momento Crow ya está cediendo sus poderes, está débil.

Los protagonistas pelean contra Crow y vencen, pero este intenta con sus últimas fuerzas detonar el cristal para llevarse a todos consigo. El fin es inminente, no ven forma de ganar pero deben proteger a Lilith a toda costa, incluso si les cuesta su vida. Los tres autómatas saltan al vacío, hacia el fondo del pozo donde se encuentra el cristal, con la intención de detonar este desde cerca en la caída. El cristal estalla dejando a los protagonistas de nuevo en coma. Durante este momento sus almas regresan al vacío.

Los protagonistas se despiertan en una sala del trono, en frente de un grupo de cyborgs modificados genética y mecánicamente. Sin embargo, de entre todos estos, reconocen a su pequeña, Lilith, ahora la Emperatriz. Esta los ha salvado de nuevo y los despierta una vez más para mandarlos a través del tiempo a que la ayuden. Durante el viaje se mezclan de nuevo con esa energía que les manchó anteriormente dándoles alma y voluntad, descubriendo durante un instante, antes de olvidarlo todo, que se trata de su querida Lilith abrazándolos en un último adios.

Con esto repiten un bucle infinito. La realidad es que ellos nacieron el día que Lilith creó sus almas tras la pelea con la Sirena y mueren justo en esta pelea, siendo ellos una paradoja predestinada.