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09 - La Isla de Loran

Los protagonistas se dirigen a la isla donde se encuentra la capital de Loran. Sin miedo, Selendis manda meter el barco en la tormenta, tras un rato en esta, se forma una cara monstruosa que habla con ellos, es Loran. Al principio intenta hundir el barco, pero Selendis le enseña las reliquias en su poder, haciendo que se detenga, dejándoles pasar.

Al sobrevolar la isla pueden observar una tierra muerta sin restos de civilización, ni cuarteles ni ciudades, tan solo un castillo en su centro. Selendis manda dejar el barco en frente del castillo. Sin hacer caso de lo que dicen los demás, baja totalmente decidida sin soltar las reliquias. Entrando en el castillo, todo está lleno de acólitos, que no reaccionan ante la presencia de ninguno, el camino está completamente libre hacia Loran.

Entráis en una gran sala, con Selendis liderando el camino. Cuando entráis, podéis las reliquias flotando al rededor de esta y a una persona en el centro, de pie encima de un charco de sangre, alguien que os resulta familiar.

-Samael: Bienvenida hermana, hacía tiempo que no nos veíamos.

-Selendis: ¿Con quien estoy hablando esta vez? ¿Samael? ¿Loran? ¿O solo eres tu disfrazado?

Veis como Samael se transforma sangre y del charco, se eleva otra figura, más grande que la anterior. Delante de vosotros, por primera vez, veis al supremo Loran en todo su esplendor. Es un hombre regio de ropas completamente blancas y tan alto como Kalazmir, puede que un poco más.

-Loran: Ya sabes que Samael fue solo una herramienta, lo que nos une a nosotros dos -dice con su mano en el pecho- es mucho mayor que eso.

-Selendis: Mayor que lo que nos une como hermanos por lo que veo.

-Loran: Pero eso no es por lo que has venido ¿verdad?

-Selendis: Cierto, vengo a declararte culpable de romper el Tratado de los Avatares, consumiendo varios árboles de la vida

-Loran: ¿Eso es todo? No es típico de ti buscar una excusa para tus acciones, sueles tomar lo que quieres sin dar explicaciones

Selendis se gira hacia atrás mirándoos con una cara melancólica.

-Selendis: No hables como si me conocieses, he cambiado mucho desde entonces, aunque... si he de admitir que es una excusa. La verdad es que te has excedido, ganándote el odio de los demás mientras te escondías en tu palacio, alejándote de la realidad y repartiéndonos a placer

-Loran: Pero en eso te equivocas querida hermana, no he estado estado escondiéndome sino observándoos en silencio. Ya sabía que estabais planeando algo cuando poco a poco os reuníais todos con vuestros usuarios. Qué sorpresa la mía cuando noté tu señal en Brevzen. He de suponer que era para llamar la atención de Holt, no la mía.

-Selendis: ¿Estabas en Brevzen? Tch, no importa, no hay escapatoria. Si ya lo sabes supongo que solo te queda aceptar tu muerte.

Selendis levanta el bastón en alto, creando varios cuerpos al rededor de Loran. No iguales, pero similares a las estatuas de Brevzen, con solo verlos reconocéis rápidamente quien es cada uno.

-Flaris: Mentiría si dijese que no es algo personal, así que voy a disfrutar cada segundo de esto

-Varus: El final ha llegado y para la escoria como tú, el perdón no es una opción

-Tyrfing: Voy a arrancarte el cráneo y beber tu sangre en él para celebrar la victoria

-Artemisa: La cacería ha empezado, pero esta vez -tensa su arco- tu eres la presa

-Joker: Ha sido divertido verte subir hasta los cielos -cambia su voz- para hacerte caer hasta los infiernos

-Emmura: Como puedes ver, no tienes ninguna posibilidad. Esto es lo que pasa cuando no sabes liderar, los demás se vuelven contra ti. Pongamos fin a esto -sonríe ¡De rodillas!

Al pronunciar estas palabras, incluso si no van por vosotros, os cuesta manteneros en pie. Sin embargo Loran parece impasivo, con una mirada tranquila continúa observando a Emmura. Ella parece nerviosa y a la vez asustada.

-Emmura: ¡¡¡HE DICHO DE RODILLAS!!!

Esta vez no podéis aguantaros y caéis de rodillas al suelo, pero Loran sigue en pie.

-Loran: ¿Eso es todo? Tal como pensaba, no tenéis ninguna posibilidad contra mí

Tyrfing se lanza con su espada contra él cortándole por la mitad, pero como si cortase agua, el cuerpo de Loran vuelve a unirse y le lanza un chorro de sangre que le empuja contra la pared. Artemisa lo intenta con arco de luz, pero golpea una especie de escudo invisible que tiene a su al rededor. Loran mueve una mano y una cúpula del líquido rojo la engulle hasta que queda completamente atrapada. Flaris intenta hervir su sangre, pero antes de poder hacer nada, con una sola mirada, varias bolas de luz salen disparadas contra él. Aprovechando la situación, Varus invoca varios demonios, que con una sola palabra de Loran, que vuestros oídos no son capaces de escuchar, los demonios se desintegran y sus hermanos caen al suelo gritando de dolor. Con esto, también sentís que la presión de vuestros músculos ha desaparecido y podéis volver a poneros en pie.

-Loran: Este es el castigo por enfrentar a un Dios. Pero no os preocupéis, no volverá a suceder.

Los seis se ven apresados por la sangre, la cual se eleva por los pilares mientras va perdiendo su color hasta quedar completamente blanca, dejándoles incapacitados, aunque ligeramente conscientes.

-Emmura: ¿Cómo...?

-Loran: Con la "ayuda" de Samael, tuve libertad en Brevzen para buscar los restos del arcángel original, enviado por los creadores para ajustar la balanza en vano. Absorbiendo su vitalidad me he convertido en un ser superior, un divino, y por ello tengo la responsabilidad de limpiar el mundo de monstruos como vosotros.

-Emmura: El único monstruo aquí... eres tu.

Loran ignora las palabras de Emmura y se dirige a vosotros.

-Loran: Creo que no nos han presentado todavía, vosotros debéis ser esos insectos molestos que han estado intentando detener mis planes. Os ofrecería redención pero no creo que os la merezcáis.

Controlando la sangre al rededor de él, se dije a vosotros comenzando así la batalla final.

Tras el primer turno de la batalla, las reliquias os aportan el poder necesario para poder herirle.

Al vencerle, sus cuerpos caen de los pilares donde estaban atrapados. Los protagonistas se acercan a ellos para comprobar si están bien pero en su lugar Kozor despierta todo su poder, la sangre se vuelve blanca, consumiendo los cuerpos de los protagonistas y apastando su alma. Rápidamente Emmura ordena que resguarden sus almas en ellos. Estando Joker libre, sin decir nada, se apoya en el pilar y se impulsa dentro de Kozor, entrando en los dominios de su alma para combatir su divinidad el solo. La sangre se apaga y vuelve a ser roja, pero esto no detiene a Kozor, que sigue teniendo su propio poder como diablo y se hace gigante, aumentando la sangre de la habitación. Ahora si, comienza la verdadera batalla final.

Al vencerle, Emmura utiliza su voluntad para detenerlo por completo. Varus crea nuevos cuerpos para que todos liberen las almas de los héroes. Kozor admite que no podrán librarse de él, que sigue teniendo el poder de un arcángel en su interior, en el momento que Joker salga, les destruirá a todos.

Con esto, los protagonistas ofrecerán desterrar a Kozor pero Emmura se negará, ya que si lo hacen, Joker correrá el mismo destino. Entonces, una figura fantasmagórica con la forma de este hará presencia, con un par de bromas y fingiendo estar tranquilo, Joker aceptará su destino. Kozor, que por una vez se siente en peligro, clama y grita que piense bien sus acciones, si es así prefiere aceptar la derrota, pero Joker sabe que no es así.

Lleno de determinación, Joker pide a los protagonistas que les destierren, los cuales utilizan los hechizos enseñados para mover el alma de Kozor al amuleto y abrir un portal a otro universo. Las últimas palabras de Joker son:

"Ha sido divertido veros crecer chicos. Haya donde vaya, nunca os olvidaré."

Con esto han salvado al mundo de la amenaza de Loran y Kozor, pero otra fuerza se cierne sobre él.

-Emmura: A partir de hoy, nosotros, los Supremos, tomamos control del Imperio, a partir de hoy, dejaremos de ser caos para convertirnos en "La Orden".

Todos los hermanos se arrodillan ante Emmura.

-Emmura: No, no, esperad. Pensé que había dejado claro que todos eramos iguales.

-Varus: Sin ti todo esto no podría ser posible, queremos que seas la cabeza de esto. Además, no podría imaginar a alguien mejor para el puesto que tu.

-Tyrfing: Me has mostrado un camino que la guerra sola no habría conseguido. Admito que hay cosas que requieren de otros métodos, pero espero que podamos luchar por diversión en otra ocasión -ríe.

-Artemisa: Nosotros nos rendimos mientras tu decidiste luchar, será un placer seguir tu camino.

-Flaris: Sabes que me da igual el poder y la gloria, todo tuyo.

-Emmura: Hermanos... -se le escapan algunas lágrimas- admito que jamás pensé que pudiésemos vivir en armonía, pero al vivir como un mortal más, mi perspectiva ha cambiado frente a muchas cosas.

Se acerca a vosotros y la sonrisa pasa a ser su cara seria de costumbre.

-Emmura: A mis hermanos les he hecho promesas para este día, pero no a vosotros.

"Theucrifo, te otorgaré la responsabilidad sobre tu pueblo, además de el cuidado de la vida y la muerte junto a Varus. No se si lo sabías, pero nosotros creamos los árboles tras destruir todo el mundo. Varus y Kozor combinaron sus fuerzas para restaurar la vida que conocíamos, pero como él ya no está, debemos cuidarlos, pues son lo único que genera vitalidad. Cuento contigo."

"Cloud, te encargaré la justicia de las nubes. Ya que Flaris no tiene una predilección por nada en particular más que comer, te pido que seas mis ojos en el cielo e impartas justicia a aquellos que incumplan las normas. Ya no hay sitio para ti ni para ninguno entre la gente corriente, pero aún puedes ayudarlos."

"Therión, me alegro haber tenido que intervenir aquel día. Tanto tu como Artemisa habéis estado ayudándome mucho en mi camino, y confío en que siga siendo así. Sé que queréis vivir más aventuras, juntos, por eso te pido que recaudes información y acabes con aquellos que se nos opongan, sé que puedo contar con vosotros para esto (Artemisa sonríe tímida y le mira de fondo).

"Kalazmir, seré sincera, temía que no supieses aceptar a alguien por encima de ti, pero me alegra ver que me he equivocado. Tus últimas acciones me han dejado impresionada, tanto que he decido hacerte líder junto a Tyrfing, de mi legión personal. Extenderéis nuestros dominios hasta más allá de donde el sol de pone. Espero grandes cosas de ti."

"Y como no, Valerian. No se por dónde empezar, supongo que -le da un beso en la mejilla- con un gracias. Cuando hablé contigo por primera vez, jamás imaginé que acabarías siendo no solo útil, sino... importante para mí. Desde que Joker nos mostró nuestros miedos, no podía dejar de imaginarme el final de pesadilla que acababa con tu vida, no podría soportarlo. Gracias por darme una oportunidad, una perspectiva, una razón para confiar en los demás. Nunca antes me habían tratado como una persona, solo como un objeto para alcanzar un fin. Si mis hermanos me deben todo a mi, yo te debo todo a ti, gracias."

Con esto Emmura abraza a Valerian en silencio, más feliz de lo que ha estado en toda su existencia.

-Tyrfing: ¡Maldita sea! No estoy llorando ¿vale? Es solo la emoción de imaginarme peleando, nada más.



Y con esto, nuestros protagonistas se unen a los nuevos Supremos. Al principio, las Islas se niegan a aceptar La Orden.

Anfy Esari, siendo el lugar más reciente en ser liberado, se niega a aceptar otra vez un control superior, pero Theucrifo y Varus explican el origen de los árboles de la vida, dejando de ser un secreto. Además, se encargarán de cultivar la tierra y las almas allí. La gente no se acaba de convencer, pero Egas y Cefémero confían en Theucrifo, ayudando a poco a poco implementar el cambio. Varus, como muestra de amabilidad, permite a la gente hablar un rato con sus seres queridos, llamando a las almas del abismo de vuelta al mundo real.

Northon, bajo el control de Therión, no se resiste y acepta sin problemas. Arn y Seldus convencen a las casas, mientras Muramoto, libre ahora del hechizo, planeaba en contra de Therión en las sombras, quien no tardó mucho en percatarse, terminando con su vida. Bajo el mandato de Emmura, los recursos se reparten de forma que nadie se quede sin alimento. Cuando los primeros animales comienzan a aparecer, Artemisa enseña a los cazadores de Tamahagane a disparar con la mayor precisión, consiguiendo aprovechar la mayor parte de la presa. Los primeros meses, también ayuda a formar granjas de libre pastoreo para cuidar que ningún animal sea retenido y siempre queden ejemplares.

Nelderath no cedía ante el control de La Orden, pero Emmura fue personalmente a negociar con lo que quedaba de los enanos. Prometió que no se requisarían armas y se recompensarían todos sus trabajos, además de daría las ayudas necesarias para aumentar la población de su raza, en peligro después de lo ocurrido. Terminaron aceptando, lo que fue una gran mejora de imagen frente a las otras islas, impresionadas y curiosas frente a esta nueva Orden.

En la Bahía Pirata se envió un conjunto de barcos con Cloud a la cabeza. Antes de acabar con todos, ofreció a muchos unirse a la nueva flota de exploración para encontrar los otros continentes que prometían los Supremos. Muchos aceptaron, aunque otros se negaron y escaparon, teniendo que darles caza Cloud y Flaris personalmente. Ni mucho menos acabaron con el crimen en los cielos, pero por lo menos pusieron fin a una base donde pudieran sentirse seguros. Los que aceptaron, fueron reclutados por la compañía Cloud Gold, revivida tras la muerte de Reignald por la familia de Cloud, siendo la más poderosa de los comerciantes.

Emmura pidió personalmente a Tellbost encargarse de Gear. Aunque no quería, tampoco atrevió a negarse, pasando a ser el líder de la isla tras su conquista por parte de La Orden. Sin saber muy bien que hacer pidió ayuda a Valerian, quien le recomendaba cambios o medidas frente a los problemas que iban surgiendo. El avance científico lo dedicó todos a la invención de Inteligencias Artificiales, un tema que comenzó a decirse que enfadaría a los Supremos. En cambio, Varus ayudó a Tellbost personalmente a su investigación, tanto con recursos como con su poder para manejar las almas e intentar crear un ser vivo nuevo, juntos.

Kaspersky, la isla, fue gobernada por Christov ya que tanto Kalazmir como Koshkov formaban parte de la Legión. Conocedor del poder de los Supremos, decidió no enfrentarse a ellos y aceptar a La Orden, además de aprovechar la fuerza de los minotauros para ofrecer guerreros dispuestos a luchar y ganando más libertades para su pueblo. En cuanto al Kaspersky real, Change contó a los protagonistas su triste final: intentó vencer a Loran y este destruyó su alma por completo. Un triste final para un gran guerrero.

Helenia fue un gran frente, los helenios jamás cederían a un poder superior. Fue tanta su resistencia, que los Supremos desahogaron su rabia durante siete días y siete noches, doblegando por completo la voluntad de sus habitantes, quienes acabaron cediendo ante La Orden. Aún después de esto, no se tomaron represalias por su rebeldía y se les ayudó a recuperarse de ellos llamaron el Apocalipsis. Valerian fue enviado tras su rendición para consolar a los habitantes, que tenían sentimientos encontrados sobre él dado a sus acciones pasadas y presentes. Con su carisma, Valerian no tardó mucho en ganarse de nuevo su confianza y convertir en Helenia en la gran y orgullosa isla que era antaño.

Brevzen, con los auto proclamados arcángeles, también se aplicó el Apocalipsis, solo que estos no se rindieron. La Legión, liderada por Kalazmir y con Tyrfing iniciando el combate, no tardaron en acabar con la Iglesia, viéndose obligados a matar a todos. El único que sobrevivió fue Olben, conocido como Zadkiel, quien por petición de todos los héroes, Emmura borró la memoria. Con esto, La Orden formó su propia religión, con un panteón en cada isla, permitiéndose adorar y rezar a los fieles, quienes crecieron considerablemente viendo como sus peticiones podían llegar a ser escuchadas.

Aunque hizo mucho bien, La Orden también puso reglas estrictas, castigando severamente a los criminales, llegando a causar terror en los virtuosos. Al principio también se prohibió la muerte natural, castigada a los familiares del muerto. Aprovechando a los enfermos y heridos de gravedad como alimento para los Supremos. Por suerte, después de años creciendo el culto a estos, se percataron que la fe de sus fieles podía llegar a ser alimento también, derogando la ley sobre la muerte y poniendo en su lugar la obligación de adorar a uno de los Supremos. En honor a Joker, se construyeron templos a él como símbolo de la fiesta, los juegos y el azar. Hay quienes dicen que sus plegarias son respondidas, consiguiendo suerte y buena dicha, pero jamás se supo si fue solo coincidencia o algo más.

Después de varias décadas, las Islas prosperaron como no lo habían hecho antes, pero llegaron nuevos problemas al encontrar el prometido continente. En constantes guerras y dividido por guerras raciales y religiosas, fue el principio de una nueva campaña para los héroes. Kalazmir lideró la Legión acabando con los disidentes, Cloud evitó que barcos enemigos llegasen a perturbar la paz en las Islas, Theucrifo se encargó de defender los nuevos árboles de la vida, Valerian intentó razonar con las potencias más importantes mientras Therión iba encargándose de los complots o traiciones de estos nuevos aliados.

Separados pero unidos por un destino. Esta es la historia de los héroes que detuvieron la ira de los Supremos y cambiaron el mundo con sus acciones.

THE END